Millones de personas nacen y mueren con prejuicios ajenos a su personalidad. La pregunta es por qué se lo permitieron.
De nada sirve vivir 30, 60, 20 años si no aprendemos a vivir con nuestros propios errores. La delicia del ser humano es justamente la vida, la experiencia…el aprendizaje que estos dos elementos anteriores le dan.
Para eso estamos aquí señores/as para vivir, para experimentar, para equivocarnos, para aprender y lo mejor continuar. Aprendamos a despojarnos de miedos, frustraciones, traiciones, dilemas que los demás nos han impuesto y mejor construyamos nuestras victorias y derrotas.
Re-aprendamos y desaprendamos que de eso se trata la vida.
Saludos, AUSEG
